Plantas carnívoras

Sarracenia

Las plantas carnívoras despiertan las más disparatadas fantasías en los niños. Después de ver una infinidad de dibujos animados donde estas plantas devoran personas y animales, es lógico que tengan una imagen distorsionada de la realidad. Es bueno que sepan que las plantas carnívoras se alimentan con insectos y artrópodos y, sólo en unos pocos casos, con aves o pequeños roedores. Tener una de estas plantas en el jardín, pues, puede ser una buena opción ya que no representan ningún peligro.

Existen numerosas especies de plantas carnívoras. De acuerdo a las condiciones climáticas, podremos elegir una u otra planta, teniendo en cuenta cuáles son los cuidados básicos para que puedan desarrollarse.

La Sarracenia, la Dionaea, la Darilingtonia y la Drosera son algunas de las plantas carnívoras que, más allá de necesitar terrenos pantanosos o un jardín acuático, pueden cultivarse en muchos hogares ya que tienen buena resistencia al frío.

Otras especies, como la Caphatolus o la Nepenthes, pueden resultar un poco más difíciles de cultivar. Estas plantas carnívoras exigen un elevado nivel de humedad y altas temperaturas, algo que no todos los jardines pueden ofrecer.

Cultivar plantas carnívoras

Tomemos el caso de la Sarracenia, cuyas ocho especies están entre las plantas carnívoras más fáciles de cuidar. Requieren de un sustrato de húmedo a inundado, compuesto por turba, arena gruesa y perlita. Pueden crecer bajo exposición solar directa y soportan las bajas temperaturas y el viento. No olvides utilizar una bandeja de riego que siempre debe contar con agua para que la planta pueda nutrirse y crecer sin problemas.

En Jardineria.net: Ceibo en el jardín

Imagen 1 Flickr CC Keith Roper
Imagen 2 Flickr CC pyrsokomos