Jardines verticales

Fachada con jardín vertical

Quienes viven en una gran ciudad saben que los espacios verdes no abundan. Por eso se hace imprescindible buscar soluciones innovadoras para disfrutar de las plantas y las flores. Una opción que permite recuperar el entorno natural en medio del cemento y el hormigón son los jardines verticales.

Se trata de muros cubiertos de vegetación que pueden estar en la fachada o en las paredes laterales de una edificación. Estos jardines colgantes aportan beneficios estéticos, ambientales y hasta económicos.

A diferencia de las fachadas vegetales simples, los jardines verticales autosuficientes están compuestos por plantas que tienen sus raíces en un soporte estructural unido a la pared. Ante la carencia de tierra, estas plantas necesitan agua con nutrientes y minerales, además de luz.

¿Qué plantas sirven para un jardín vertical? Aquellas que, en su crecimiento natural y silvestre, se encuentran sobre los troncos de árboles o las rocas. Esta característica hace que las especies también puedan adaptarse a un jardín colgante.

Jardín vertical en interiores

Estos jardines absorben el agua excedente y la almacenan como reserva o la devuelven a la atmósfera mediante la transpiración vegetal. También actúan como barrera frente a la contaminación acústica y protegen la estructura de las construcciones de las condiciones climáticas. Cabe destacar que también es posible instalar un jardín vertical en interiores, lo que ayuda a purificar el aire y a crear un entorno rico en oxígeno.

Los jardines verticales, de todos modos, requieren de cuidados similares al resto de los jardines, como la consideración ante la exposición solar y el control de la temperatura, por ejemplo.

Imagen 1 Flickr CC SanGatiche
Imagen 2 Flickr CC jingdianjiaju2