
Si planeas cultivar petunias en tu jardín, no dejes de leer este artículo donde recopilamos información sobre esta planta y nos referimos a sus características y cuidados básicos.
Petunia es un género que comprende casi una veintena de especies, todas nativas de Sudamérica. Se trata de plantas de poco tamaño (no suele superar los 50 centímetros de altura), con hojas algo vellosas y floración abundante. Sus coloridas flores, justamente, son el principal atractivo de las petunias, una planta que resulta muy fácil de cultivar.

Geranium es un género que incluye más de 400 especies de plantas, la mayoría de ellas muy utilizadas en la jardinería gracias a la belleza y el aroma de sus flores. Tener geranios en el jardín, por lo tanto, es una decisión habitual.
Los geranios pueden crecer prácticamente en cualquier tipo de suelo, aunque lo mejor es evitar aquellos con demasiada humedad. Estas plantas suelen preferir la exposición solar directa, pese a que a algunas especies les sienta mejor la sombra.

El calor se acerca poco a poco y ya es tiempo de pensar en las flores de verano. Hay ciertas especies que lucen su esplendor en esta estación, cuando los rayos solares dominan la escena.
Una de ellas es la lavanda, cuya famosa fragancia es reproducida en diversos perfumes y jabones. La lavanda está entre las plantas decorativas más populares ya que, además de desprender un agradable aroma, es fácil de cuidar. En algunas zonas áridas de España, incluso crecen de manera silvestre.

El colorido y el exotismo de las flores tropicales hacen que estas especies estén entre las más requeridas en la jardinería. Claro que este tipo de flores no puede cultivarse en cualquier región por sus necesidades ambientales.
Las flores tropicales tienen su origen en climas cálidos y lluviosos. Estas plantas no resisten las heladas; por lo tanto, si vivimos en zonas donde la temperatura suele descender por debajo de los 0ºC, no será conveniente que optemos por estas flores.

La gastronomía y las flores no mantienen un vínculo demasiado estrecho. Algunas flores comestibles son muy populares, como la alcachofa, la coliflor o el bróculi, pero aún faltan incorporar muchas especies a la alimentación.
Se estima que existen más de 250 especies de flores comestibles que pueden aportar sabores y aromas poco frecuentes a nuestros platos. Los más audaces, pues, pueden cultivar flores en su jardín para incluirlas en sus menús.